20 abr. 2012

SER JOVEN NO ES DELITO

"Está en juego la confianza o la desconfianza que les tenemos a los jóvenes"


Al respecto de la baja de imputabilidad penal juvenil y el hecho social que ello plantea, dialogamos con Matías Rodríguez, director Nacional de Juventud. El martes 17 de abril se enviaron al Poder Legislativo 376.609 firmas de ciudadanas y ciudadanos que están de acuerdo en bajar la edad de imputabilidad juvenil de 18 a 16 años. La iniciativa fue presentada por la oposición en 2010, y el proyecto busca rebajar la edad de imputabilidad penal, crear un instituto de rehabilitación adolescente y mantener los antecedentes una vez superados los 18 años.

Hay en Uruguay 260 mil adolescentes entre 13 y 18 años. Menos de mil están implicados con la ley penal y 350 de ellos han cometido delitos graves y ahora están privados de libertad. Las cifras indican que del total de los delitos cometidos en el país, 5.9% fue realizado por menores de edad: 2% contra la persona y 98% restante son delitos contra la propiedad.

¿Cuál es tu reflexión personal ante esta respuesta social?

Creo que es legítimo que la gente se organice para pelear por lo que quiere o por lo que entiende. Pero creo que nos equivocamos como país, como sociedad, si seguimos esa iniciativa; vamos a estar reproduciendo aún más aquello que queremos combatir.

¿Por qué?

Porque esta propuesta es mentirosa. Le oculta a la gente un conjunto de acciones, de avances, de acuerdos que ya se han hecho entre los distintos partidos políticos. Esta convocatoria de las firmas busca crear una institucionalidad especializada para atender esta población, desvinculada del INAU, bajar la edad de imputabilidad y mantener los antecedentes. Estas tres cosas ya sucedieron. Porque se creó el SIRPA [Sistema de Responsabilidad Penal Adolescente], ya están incorporados los antecedentes de los menores cuando pasan a ser mayores, y porque los jóvenes ya son imputables.

Hoy está comprobado que las cárceles, lamentablemente, cumplen un rol como universidades o escuelas del delito. Ojalá lleguemos a tener más centros de privación de libertad que cumplan un rol educativo, y el SIRPA busca eso. Creo que aumentar el tiempo de encierro y el contacto entre personas que están privadas de libertad no hace otra cosa que reproducir rápidamente y en mayor medida las probabilidades futuras de repetir aquella conducta que queremos que se radique.

También está comprobado que las medidas alternativas de privación de libertad, es decir, medidas que tienen que ver con el desarrollo de actividades comunitarias, también son medidas que favorecen el cambio de comportamiento futuro, la recuperación.

¿Socialmente hay algo más allá del miedo y la inseguridad?

Sí. En el fondo está en juego la confianza o la desconfianza que les tenemos a los jóvenes, así como la legitimidad que vemos en ellos. A una sociedad que le cuesta tanto el recambio generacional en todos los órdenes, resulta bastante “natural” [las comillas son suyas] o explicable que tenga una reacción tan virulenta hacia la juventud. A veces decidimos depositar en los jóvenes un conjunto de culpas o de males que tenemos como sociedad y ellos son el chivo expiatorio. Hay un tema de confianza y de desconfianza, latente, explícito, y hay un medio real y un miedo construido.

¿Que opinión te merece la grupalidad de jóvenes que se movilizan socialmente?

Me gustaría vivir en una sociedad donde los jóvenes pudieran patear la mesa mucho más y donde pudieran reclamar, ejercer más presión, tener más visibilidad positiva. Eso no quita que haya jóvenes que hagan cosas, pero es cierto que me gustaría ver más movilización. También es cierto que a veces somos un poco hipócritas en el discurso de los jóvenes y de la participación y ¿cuánto de eso se traduce efectivamente en la participación real y no simbólica? Es de las cosas que queremos construir desde INJU: incidencia, ciudadanía real, desde el poder tomar decisiones y desde la visibilidad.

¿Qué hace falta entonces?

Falta mucha voluntad de la gente, voluntad de las instituciones, de las organizaciones, abrirse al cambio. Nos falta ser menos conservadores, ser más abiertos. Nos falta confianza. Esto no es un problema de recursos es un problema de decisión, de voluntad política, arriesgarse, innovar, tener ganas de hacer, de creer. Pasa por ahí.

Seguramente si hubiera más gente joven tomando la palabra pública, tomando decisiones, conduciendo las organizaciones, las instituciones, seguramente las cosas irían mejor, solo que no nos damos la oportunidad para que esas cosas sucedan. Es un tema de cabeza, de cómo nos paramos frente al tema y de cómo nos cuesta cambiar.

Como gobierno de izquierda, nuestras políticas están acompañadas, o pretenden estarlo, de un cambio cultural que es de conciencia, que tiene que ver con cómo nos vemos como sociedad, como ciudadanos; no podemos caminar hacia una sociedad más integrada si no tenemos la posibilidad de mirarnos a los ojos y de reconocernos como parte de una sociedad. Y creo que desde el gobierno también nos toca esa tarea que es la de educar. La de transmitir un mensaje que tiene que ver con esto.

Fuente: Página institucional de MIDES - 20 de abril de 2012

UBUNTU dice no a la baja!!
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Lo mataron por usar capucha

Cuando no se le pone límite a la estigmatización se pueden llegar a situaciones como la que describimos a continuación. Publicamos notas sobre el caso de un chico afro-estadounidense (Trayvon Martin) que fue asesinado en febrero pasado por ser de raza negra. De esta forma queremos vincular  la noticia a la reflexión sobre los estereotipos y como éstos hacen que por el sólo hecho de poseer un rasgo "sospechoso" te conviertas en víctima de la desconfianza, la violencia y el ataque de otros. Esto es lo que se promueve con la baja de la ley de imputabilidad y esto es lo que está detrás del caso de Trayvon.



El caso Trayvon Martin: prensa y raza en Estados Unidos

Luis Fajardo



Una de las historias más leídas y comentadas en BBC Mundo la semana pasada fue la de la polémica en Estados Unidos por el caso de Trayvon Martin, el adolescente negro y desarmado muerto de un tiro por George Zimmerman, un hombre de ancestro blanco e hispano quien alega que actuó en defensa propia.
Es bien sabido que en aquí en EE.UU. los hechos de violencia con connotaciones raciales tienden a generar una cantidad explosiva de interés en la audiencia y de controversia en la arena política.

También es un tema particularmente dado a herir susceptibilidades. Algunos lo llaman el "riel electrificado" de la política estadounidense, el que muchos temen tocar por miedo a salir chamuscados de un modo u otro.

Desde el punto de vista periodístico, creo que uno de los retos de tratar el tema racial es transmitir de un país a otro el contexto particular en que se da la discusión, contexto que varía mucho entre culturas.
Recuerdo, por ejemplo, que varios de nuestros lectores uruguayos nos reclamaron cuando escribimos en diciembre pasado una historia sobre las acusaciones de racismo contra el futbolista Luis Suárez en la Premier League inglesa.




Para algunos era simplemente inconcebible que alguien pudiera llamar racista a Suárez por decirle a un adversario "negrito", una expresión que, en opinión del deportista, no tenía una connotación negativa en la cultura uruguaya. Mientras que para muchos británicos era imposible que una frase así fuera entendida como algo distinto a un fuerte insulto racista.
Teniendo en cuenta todo esto, para nosotros era importante explicarle en detalle a nuestra audiencia el profundo impacto que el incidente de Trayvon Martin puede tener en la sociedad y en la política estadounidense, particularmente en un año electoral, donde, por añadidura, Barack Obama, el primer presidente de raza negra, aspira a la reelección. En esta historia, como en pocas, el contexto lo es todo.

Como parte de nuestro cubrimiento discutimos la polémica por la ley que autoriza en Florida y otros estados del país matar en defensa propia bajo ciertas condiciones, la misma que invocan los defensores de Zimmerman para justificar su acción.

También presentamos un análisis, más allá de la formalidad jurídica, acerca de las corrientes de controversia política y sobre todo racial que rodean al caso.

En un artículo publicado esta semana en el sitio web del Instituto Poynter, uno de los más prestigiosos centros de estudio sobre el periodismo en Estados Unidos, su editora discutía algunos de los retos que ha tenido para la prensa de ese país cubrir de manera apropiada y balanceada este caso.

Para dar una idea de la complejidad y la sutileza que puede alcanzar la discusión sobre este asunto en Estados Unidos, la comentarista se preguntaba si era apropiado ilustrar la noticia con fotos de la víctima vestido con una capucha, que algunos asocian con la delincuencia juvenil, y más específicamente con la de jóvenes de raza negra.




En BBC Mundo hicimos referencia a ese ángulo de la polémica con una galería de fotos sobre la "marcha de las capuchas", las protestas simbólicas en las cuales cientos de personas en Estados Unidos adoptaron como suya la prenda de vestir que llevaba Trayvon cuando lo mataron, manifestándose contra lo que algunos ven como su injusta estigmatización.
Todo parece indicar que la polémica por la muerte de Trayvon Martin apenas comienza, y no sería sorprendente si juega un papel más destacado en las elecciones estadounidenses a final de año.

Nosotros en BBC Mundo seguiremos trabajando para entregarle a nuestra audiencia internacional las particularidades, el contexto y la relevancia de este caso y la manera como ayudará a moldear no solo la política sino las relaciones raciales en Estados Unidos.  


Les dejamos algunas fotos de la "marcha de las capuchas"








DISCUSIÓN DE LA POLÉMICA POR PARTE DE LA BBC

Daniel Nasaw
BBC
Martes, 20 de marzo de 2012

La muerte a tiros de un adolescente desarmado en Florida provocó protestas exigiendo la detención del autor quien asegura que actuó en defensa propia. Pero ¿qué tanta fuerza permite la ley?
En una noche oscura y lluviosa de febrero, un vigilante voluntario de vecindario, George Zimmerman, estaba sentado en su auto en Sanford, Florida y tenía legalmente una pistola de 9mm a su lado.
Zimmerman argumentó que esa noche estaba patrullando el vecindario porque el crimen en la zona había aumentado considerablemente. Se alertó aún más cuando vio al joven negro con una sudadera con capucha.
En la grabación de su llamada al servicio de emergencias revelada por la policía, Zimmerman le dice a la telefonista desde su camioneta que un "hombre verdaderamente sospechoso" que "parece que está tramando algo malo o que está drogado" estaba caminando por el barrio.
Se escucha a Zimmerman, de 28 años, jadeando y resoplando como si estuviera corriendo y le dice a la operadora que está siguiendo a la persona. Ésta responde: "OK, no es necesario que haga eso".
Segundos más tarde, se produjo un enfrentamiento, una pelea y se realizó un disparo. Trayvon Martin, de 17 años, fue baleado en el pecho y murió.
Zimmerman fue detenido e interrogado por el departamento de policía local y luego puesto en libertad sin cargos. Le aseguró a la policía que Martin había iniciado la pelea y le había disparado en defensa propia.
El jefe de la policía de Sanford, Bill Lee, dijo que sus agentes no levantaron cargos a Zimmerman porque no había evidencia que contradijera su declaración.
Pero la familia de Martin asegura que la policía de Sanford está protegiendo a Zimmerman porque sienten empatía con un hombre que aparentemente quería pertenecer a la policía.
El Departamento de Justicia de EE.UU. anunció que abriría una investigación, tal y como lo solicitó la familia Martin.
Y más de 480.000 personas -entre ellas el director de cine Spike Lee, la actriz Mia Farrow y el músico Wyclef- firmaron una petición en internet que exige que Zimmerman sea procesado.

Ley "quieto o disparo"

El incidente arroja luz sobre una ley de autodefensa aprobada hace siete años en Florida, que los críticos aseguran es demasiado indulgente.
La ley, conocida como el estatuto de "quieto o disparo", protege de una persecución penal o responsabilidad civil a las personas que reclaman legítima defensa después de un tiroteo o incidente violento.
Se trata de una de las leyes de este tipo con más alcance en EE.UU. que indica que las personas no tienen la obligación de retirarse de un lugar en donde tienen el derecho de estar y además pueden utilizar la fuerza mortal si creen que están en peligro de muerte o daños graves.

"Se puede responder con fuerza a la fuerza"
Janet Malcolm, Universidad de Derecho George Mason


Antes de 2005, la fuerza letal sólo se permitía si el autor había demostrado que él o ella había tratado de evitar la confrontación.
Es difícil decir cuántos estados tienen leyes de "quieto o disparo" porque esas normas tienen distintos matices en los términos.
Pero de acuerdo con la Asociación de Fiscales, por lo menos 33 estados tienen leyes que amplían el derecho de usar la fuerza letal en defensa propia, tal y como dice la "Doctrina del castillo", un principio que se remonta a una ley común inglesa que establece el derecho a defender la propia casa de invasión y ataque.
"Si uno tiene el derecho a estar allí, no debería sentirse obligado a retirarse antes de usar la fuerza letal", dice el profesor Janet Malcolm de la Universidad de Derecho George Mason, en Virginia.
"La idea es que si alguien está a punto de atacarlo, no tiene que dar la vuelta y huir. Se puede responder con fuerza a la fuerza".
Sus partidarios afirman que además de salvaguardar los derechos legales de las personas inocentes obligadas a defenderse en situaciones donde se pone en riesgo su vida, también la ley disuade a la delincuencia.
Los críticos insisten en que las leyes hacen que sea mucho más difícil que las autoridades persigan crímenes violentos, porque establecen una presunción de autodefensa que es muy difícil que las autoridades puedan refutar.
"Cuando algo sucede, se crea una situación en la que no hay compensación criminal o civil para una persona que resulta herida o que pierde a un ser querido", dice Laura Cutilletta, abogado de la Comunidad Jurídica contra la Violencia, con base en San Francisco.
"Antes la carga solía pesar sobre la persona que disparó que era quien tenía que probar que estaba en peligro y utilizó la fuerza mortal. La ley de Florida desplaza la carga, ahora los fiscales tienen que probar un hecho negativo".
Bajo la ley de la Florida y la de otros estados, no se requiere probar que hubo una amenaza real, el tirador sólo debe tener "razones para creer" que está en peligro mortal, dice Vilos.
"Simplemente tiene que demostrar que tuvo razones para creer que estaba a punto de cometerse un crimen y que hizo lo que creía que era necesario para detenerlo".

Trayvon Martin regresaba de una tienda en la que había comprado chocolate y té.
Inmune al arresto

La ley de la Florida va todavía un paso más lejos que otros estados en EE.UU., dicen algunos expertos.
Mientras que otros estados se puede utilizar el argumento de defensa propia en el juicio, la ley de Florida puede hacer que una persona que reclama defensa propia sea inmune al arresto o enjuiciamiento.
"Eso es realmente extraordinario", dice Stuart Green, un profesor de derecho en la Universidad de Rutgers en Nueva Jersey que ha estudiado las leyes de defensa personal.
"Se está quitando el juicio de las manos del jurado y de los fiscales y se le dice a la policía que ellos "deben juzgar si arrestar o no".
"Están enviando un mensaje bastante claro: 'No vamos a considerarlo como criminal ni siquiera en etapa preliminar. No debería ser sujeto a un arresto aún si mató a otro ser humano".
El criminólogo Gary Kleck de la Universidad del Estado de Florida, que ha estudiado la disuasión y armas de fuego, niega la teoría de que mientras más leyes de defensa propia haya, menos delincuencia.
"La idea de que los criminales son sensibles a ese tipo de cambio en la ley es descabellada", dice.
"Hay cientos de nuevas leyes penales en cada estado aprobadas cada año y el ciudadano promedio no es consciente de ellos. Dudo que tenga algún impacto".






Análisis peridístico sobre el caso de la BBC

El incidente encendió nuevas tensiones raciales en Estados Unidos. 

La muerte del adolescente desarmado que fue abatido de un tiro bajo el argumento de "defensa propia" en Florida, se ha convertido en un asunto de interés nacional en Estados Unidos. Y ha llegado a boca del presidente.

En una conferencia de prensa fuera de la Casa Blanca, Barack Obama aseguró que la tragedia debería mover la conciencia nacional.
El incidente que desató la polémica ocurrió hace días en una comunidad residencial cerca de Orlando, en Florida. Un adolescente, Trayvon Martin, caminaba por el barrio llevando en su bolsillo una bolsa de dulces y una lata de té helado, cuando fue abordado por George Zimmerman, miembro de una patrulla de vigilancia integrada por voluntarios del vecindario.
Tras un enfrentamiento, Zimmerman le disparó y después justificó su actuación alegando que actuaba en defensa propia. Hasta el momento no ha sido arrestado.
Zimmerman había dicho a un operador de la línea de emergencia que Martin llevaba puesta la capucha de su chaqueta y le parecía sospechoso.
Y hay un detalle central en la historia que ha tocado áreas muy sensibles de la ciudadanía estadounidense: Trayvon Martin era negro.

"Se parecería a Trayvon"

El presidente Obama hizo contundentes comentarios al respecto.
"Si yo tuviera un hijo se parecería a Trayvon", dijo a los periodistas. "Solo puedo imaginar por lo que sus padres están pasando y cuando pienso en este chico pienso en mis propios hijos", dijo Obama.
Agregó que "yo pienso que ellos tienen derecho a esperar que todos nosotros como estadounidenses tomemos esto con la seriedad que se merece y vamos a llegar al fondo de lo que pasó".
Según el editor de América del Norte de la BBC, Mark Mardell, esas observaciones son "inusuales y deliberadas y algunos las hallan controvertidas", pues es poco frecuente que el presidente se inmiscuya en polémicas raciales, un asunto que tiene el potencial de ser políticamente explosivo.
"Lo que a menudo es aceptado como obvio y de sentido común entre los afroestadounidenses pueden ser considerado como sorprendente y provocador por parte de algunos blancos".
"Obama expresó lo que muchos estadounidenses negros sienten: el color por sí solo hace que algunos blancos los vean como delincuentes", dice Mardell.

Tintes raciales

Las tonalidades raciales en el incidente han encendido una mecha explosiva en EE.UU.: el debate sobre la presunción de culpabilidad sólo por el aspecto.

Si yo tuviera un hijo se parecería a Trayvon"
Barack Obama, presidente de EE.UU.
"El estereotipo racial existe en EE.UU. y en Florida. Cuando la policía detiene a un negro, un hispano o alguien basado sólo en la apariencia, se equivoca. Pero sucede", dijo a BBC Mundo, Derek Newton, vocero de la Unión Americana de Derechos Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés) de Florida.
Para la familia Martin, si el pistolero hubiese sido negro y la víctima de raza blanca, no habría duda de que el pistolero estaría detenido.
"Se trata de pedir justicia equitativa", aseguró a los medios locales Benjamin Crump, abogado de la familia Martin.
Sin embargo, la familia de Zimmerman se ha empeñado en negar que se trate de un crimen de odio racial.
Mediante un comunicado aseguraron que su hijo -quien fue adoptado por una familia judía- es hispano y creció en una familia multirracial.
Pero para el analista Mardell, las palabras de Obama levantarán más controversia.
"La poderosa identificación del presidente Obama con la familia de Martin Trayvon será bien recibida por muchos. Pero sería sorprendente que sus oponentes no se quejaran de que está simpatizando con algunas personas sólo por su raza".
El presidente fue duramente criticado en 2009 cuando llamó "estúpido" a un policía que detuvo a un profesor negro de la universidad de Harvard cuando intentaba ingresar a su propio hogar, luego que un vecino lo hubiese denunciado como sospechoso.

Derechos civiles

Algunas de las asociaciones de derechos civiles consultadas por BBC Mundo prefieren no centrar el asunto en la controversia racial.
"Se necesita una investigación exhaustiva, profesional e imparcial, sin importar la raza. El debido proceso y la aplicación igualitaria de la ley es un asunto de derechos civiles. Eso es lo que estamos exigiendo - una investigación de calidad", asegura Newton.
Sin embargo, otros dirigentes de asociaciones por los derechos civiles no piensan lo mismo del tema.
"Ha reabierto las heridas que nuestros padres, abuelos y bisabuelos sufrieron en épocas pasadas", dijo Eddie Whitfield, de la Asociación Nacional para el Progreso de la Gente de Raza Negra (NAACP, por sus siglas en inglés) a la cadena local NBC.
Mientras que la afroestadounidense Federica Wilson, legisladora federal demócrata por Florida, fue más allá durante un discurso en la Cámara de Representantes en Washington.
"Basta de discriminación racial. Estoy harta de luchar cuando las pruebas son tan claras (...) Se acabó el esconder los crímenes por discriminación racial al invocar la defensa propia", aseguró.


Trayvon Martin: ¿Justicia para todos?

CARLOS HARRISON

Sybrina Fulton, madre de Trayvon Martin, al momento de escuchar que el hecho por la muerte de su hijo, irá a juicio
Foto: AP

Ahora se viene el juicio a George Zimmerman. El caso cargado de racismo que provocó actos de protesta en todo el país, marchas e indignación, está finalmente en su camino a la corte, para ser juzgado por -esperemos- los compañeros de Trayvon Martin. De todos modos, no es una justicia plena. Zimmerman puede que admitir ser quien disparó, pero no es el único culpable.

El caso, y el juicio, es sobre la naturaleza del juicio en sí mismo. Se trata sobre si la justicia realmente existe en Estados Unidos, o si se trata sólo de un código de colores.
La víctima es de color negro. El confeso atacante, blanco e hispano. (Muchos han cuestionado si se trata de una tendencial redundante hacer esa distinción, tanto blanco como hispanos. No lo es. Blanco es una raza. Hispano es una etnia. Puede haber hispanos de distintas razas. Y muchos en Sandford, Florida, donde ocurrió el asesinato, podrían jurar que si Zimmerman hubiera sido negro, el habría sido detenido en la misma noche del hecho, independientemente de su origen étnico.)
Esto es lo que se sabe:
Trayvon Martin, un joven afroamericano de 17 años, usando una capucha, paseaba por el vecindario equivocado el 26 de febrero en su regreso desde un 7-Eleven, llevando "Skittles" y una lata de té. George Zimmerman, de 28 años, coordinador de la vigilancia vecinal de la comunidad cerrada, con un historial de desconfiar de jóvenes negros, lo vi. Llamó al 911. Quien lo atendió le dijo que no persiguiera a Trayvon. Él igual lo hizo.
Minutos después, una serie de llamadas de otros vecinos inundaron el 911. Varios dijeron que escucharon a un hombre pidiendo ayuda, luego un disparo. En al menos uno, el grito que hiela la sangre, y el disparo, se pueden escuchar.
Aquí es donde las otras dos partes entran, aquellos que transformaron una tragedia en un caso de vergüenza nacional.
La Policía de Sandford y la comunidad negra local tienen una larga e irritable historia. Los negros creen que ellos no recibieron la misma medida de justicia. Ellos marcan varios ejemplos: Travares McGill, asesinado por un guardias de seguridad blancos en 2005 -un hijo de un oficial con varios años en la policía de Sandford, el otro, voluntario del departamento. Los guardias fueron absueltos.
Más recientemente, los golpes de un adolescente blanco a un vagabundo negro. Los golpes fueron captados por cámaras. La policía esperó varias semanas para detener al sospechoso -el hijo de un teniente de la policía de Sandford.
Para los negros de la ciudad, dejar en libertad a George Zimmerman, era otro ejemplo de injusticia a manos de la policía.
Es fácil ver por qué. Desde el principio, pareció -en el mejor de los casos- una investigación embustera, rodeada por la ineptitud y la imposibilidad de perseguir las líneas básicas y obvias de las pruebas. Para peor, pareció que deliberadamente inclinada en contra de Trayvon Martin. Los testigos reportaron que los investigadores "corregían" sus declaraciones para que se adaptaran a la versión de Zimmerman sobre los acontecimientos.
Luego, llegó el culpable final de esta danza de la desgracia. La razón (o excusa, dependiendo del punto de vista) que dio la policía para no arrestar a Zimmerman: la ley "Stand your Ground". (Algo así como "Defiende tu posición/terreno/lugar").
Zimmerman dijo que Trayvon Martin lo atacó por detrás, que le dio un puñetazo en la cara, y que golpeó su cabeza contra el suelo. Le disparó, dijo, en defensa propia.
En Florida, eso es todo lo que se necesita. Si alguien se siente en peligro, no tiene que retirarse. Ellos pueden "stand their ground" (mantener su posición), y puede utilizar la fuerza letal para defenderse. Y eso está OK.
El mes pasado, el Tampa Bay Times reportó que esa ley fue invocada al menos 130 veces. En el 70% hubo una muerte implicada. En la mayoría de los casos, encontró el periódico, la persona no enfrentó juicio. En 50 casos, la policía no presentó ni un solo cargo.
El caso de Trayvon fue como sal para la herida para muchos de la comunidad negra. Esta vez, sin embargo, insistieron en la justicia. Casi seis semanas después del la muerte, lo lograron. O por lo menos, algo.
"Sólo queremos un arresto", dijo Sybrina Fulton, la madre de Trayvon, luego de que se anunciaran los cargos el pasado miércoles. Y lo tenemos. Y yo digo "gracias, gracias, gracias señor, gracias Jesús".
El juicio, sin embargo, será sobre el tiroteo, no sobre la policía, o la ley. Así que no importa cuál será el veredicto, porque dos de los mayores contribuyentes a la indignante muerte de Trayvon, permanecerán indemnes, y no hay nada para evitar que otro caso como este, vuelve a suceder.

Fuente: Noticas Terra. Com 12 de abril de 2012

Ser joven no es delito y ser afrodescendiente tampoco!

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